Esplendor, crisis y reconstrucción
de la alternativa comunista
2. El esplendor de la alternativa comunista es HOY. Porque Marx tenía razón
Sé que esa afirmación (el esplendor de la alternativa comunista es HOY) puede parecer rara. Sé que para muchos ese esplendor ha pasado. Unos lo fechan en el período 1917-1923 cuando el Partido comunista forjado por Lenin consiguió hacer la Revolución Rusa primero y defenderla luego con increíble y por muy pocos esperado éxito contra la resistencia de los zaristas y la invasión de los ejércitos de doce potencias capitalistas. Otros lo fechan en el período 1945-1950 cuando al merecido prestigio ganado por la URSS por su victoria costosísima (20 millones de muertos) sobre la amenaza nazifascista que se cernía sobre Europa y el mundo se unió el éxito del Partido Comunista Chino forjado por Mao al hacer la Revolución China haciendo sumar por cientos y cientos de millones los seres humanos embarcados en el intento de transición al socialismo camino del comunismo. Otros lo fechan en 1973 cuando el Partido Comunista vietnamita demostró que se podía hacer perder por primera vez una guerra a la superpotencia yanki.
En cualquier caso soy consciente de que para mucha gente, cientos y cientos o quizá miles de millones de seres humanos, el éxito de la propaganda capitalista en la explotación del fenómeno de la caída e implosión de la URSS y de los Estados del Este europeo les ha convencido de que, si una vez hubo un esplendor de la alternativa comunista, ya ha pasado.
No voy a minimizar las consecuencias de esas caída e implosión. Esta ponencia trata en muy buena parte de ese fenómeno. Advierto ahora de que, basándose en el hecho cierto y evidente de que tanto la URSS como aquellos Estados se autodenominaban "Estados socialistas", la propaganda capitalista de forma inteligente e interesada no sólo habla del "fracaso del comunismo" sino también del "fracaso del socialismo". Pese a las obvias diferencias entre socialismo y comunismo a las que ya he hecho mención más arriba, los comunistas vascos no esquivamos esa caracterización y hablamos y discutimos y reargüimos sobre "el fracaso del socialismo". Iñaki Gil de San Vicente, en su trabajo titulado ¿Ha fracasado el socialismo? Una pregunta desde y para Euskal Herria (véase en la web de la RED VASCA ROJA) describía así en 1995 los efectos de ese fracaso:
"Podemos dividir los efectos en cuatro grandes bloques correspondientes a la realidad actual del planeta bajo el imperio inhumano del capital en proceso de mundialización.
1- Con respecto a los pueblos más "subdesarrollados" y empobrecidos del planeta, se trata de un inconmensurable desastre. Para esos pueblos que son definidos ya como prescindibles, es decir, que no son necesarios apenas para el imperialismo, que puede prescindir de ellos hundiéndoles así aún más en la miseria absoluta, la desaparición del "socialismo" es una verdadera tragedia.
Debemos reconocer que históricamente ese socialismo no ha hecho todo lo que estaba a su alcance, podía y debía hacer, es verdad probada por y en miles de experiencias. Pero aún así, debido a las condiciones mundiales objetivas, para ellos eran vitales, de supervivencia desesperada, las contadas ayudas provinientes de ese socialismo.
2- Con respecto a los pueblos que forman el grueso del mal llamado "tercer mundo", supone un serio contratiempo, pero, dialécticamente, una potenciación y búsqueda de nuevas vías revolucionarias. No entramos en contradicción al decir ambas cosas a la vez. Veámoslo:
Supone un serio contratiempo porque desaparecen las ayudas socialistas en dinero, técnicos y toda clase de socorros, armas y logísticas, etc.; también porque deja vía libre, impunidad total a los tres imperialismos continentales (USA, UE, Japón) y a las grandes transnacionales y corporaciones para hacer lo que les venga en ganas sin tener que negociar antes con la URSS u otras potencias socialistas, o sin tener que claudicar precisamente por chocar con los intereses internacionales de la URSS. Pienso que no hace falta extenderme al respecto.
Pero supone a la vez para esos pueblos la necesidad y la posibilidad de ensayar procesos revolucionarios autóctonos, propios, no supeditados a las necesidades de la URSS o de China. Podríamos citar una larga y escalofriante lista de traiciones imperdonables de casi la totalidad de PCs stalinistas a sus propios pueblos, siguiendo los dictados de Moscú o de Pekín, despreciando y combatiendo cualquier intento revolucionario nacional, autóctono, independiente de unas burguesías occidentalizadas y cobardes. No podemos olvidar semejante experiencia que empezó ya en 1927 con el intento de supeditación sin condiciones de la revolución china a la burguesía del Kuomintang.
3- Para los propios pueblos ex-socialistas es verdaderamente una catástrofe contrarrevolucionaria por mucho que critiquemos con extrema dureza a la casta burocrática anterior. La reinstauración capitalista en esos pueblos esta suponiendo un deterioro acelerado y desquiciante de las condiciones de vida y trabajo; un aumento de las desigualdades sociales, de clase, etnonacionales y de minorías; un reforzamiento del peor patriarcado en connivencia con el peor dogmatismo religioso; un agravamiento espeluznante de la gravísima crisis ecológica, etc.
Lo peor está todavía por llegar: nunca se desarrollará en esos países un capitalismo como el occidental de los años sesenta y setenta. Les llevan a un capitalismo dependiente, salvaje, neocolonizado, tercermundizado y corrupto a tope. Son tantas y tan profundas los obstáculos materiales y culturales que tendría que superar el capitalismo para asentarse en su forma occidental que jamás logrará hacerlo.
Pero eso no es lo peor. Lo peor es que precisamente es el capitalismo llamado del Centro o del Norte, el que se niega consciente, premeditada, fría y estratégicamente a ello. Es este capitalismo el que ni quiere ni puede permitirse el lujo de ayudar a nacer un futuro competidor en esos países. Esta es la realidad.
Se comprende entonces fácilmente el que de una manera casi automática la mayoría de los antiguos partidos "comunistas" oficiales de esos Estados vuelvan a recuperar audiencia y fuerza electoral una vez socialdemocratizados. Una fracción de la burocracia apostó ciegamente por la incondicional y fulgurante transición al más duro neoliberalismo y, lógicamente, han fracasado sin posibilidad de enmienda. Creyeron las promesas del lobo y han sido devorados.
Ello no quiere decir que la otra fracción burocrática, explicado muy brevemente, no desee el capitalismo e insista en mantener el "socialismo" a la vieja usanza. Nada de eso. Sí quiere el capitalismo pero lo quiere de una forma y manera más realista, menos egoísta o por decirlo de otro modo, con un egoísmo más calculado, metódico y resistente a los innegables problemas futuros. Tendríamos que hacer aquí un análisis concreto de cada Estado y encontraríamos algunas diferencias especialmente en Rusia, pero las conclusiones dominantes serían esas.
Desgraciadamente, en contra de lo que dicen algunos ilusos o ignorantes, no existen todavía condiciones sociales, objetivas y subjetivas suficientes para que en esos pueblos arraiguen fuerzas revolucionarias. Es tal la deslegitimación del "socialismo" en cualquiera de sus expresiones históricas; es tan profunda la amnesia histórica y pérdida de referentes radicales, que como mínimo se necesitará de una nueva generación crecida y educada en el terrible capitalismo dependiente, capaz de construir una nueva fuerza revolucionaria.
4- Dentro de los relativa y objetivamente privilegiados pueblos del Centro imperialista, los efectos son también ambivalentes aunque el peso mayor lo lleva la parte positiva. Me explico.
Desde 1917 la URSS ha sido una pesadilla que ha quitado el sueño a la burguesía occidental. Pero lo ha sido de forma muy discontinua, con grandes altibajos. Hasta mediados los años veinte fue realmente un sueño terrorífico y para la clase obrera en general un ejemplo a seguir y un espejo en el que mirarse. Ello empezó a cambiar a finales de los veinte y para finales de los treinta había bajado mucho el prestigio de la URSS dentro de los obreros europeos. Hay muchos datos que lo confirman.
Las causas de ese descenso fueron cuatro: la propaganda burguesa sobre la realidad del stalinismo, sus purgas y las durísimas condiciones de trabajo y vida en la URSS; la incapacidad de los PCs stalinistas europeos para dar cuenta de lo que sucedía en la URSS y sobre todo en comprender y dar respuesta al auge del fascismo; la incapacidad del stalinismo para relacionarse con la socialdemocracia, los diversos anarquismos y otras corrientes revolucionarias y último, los efectos de la colaboración de clase con algunas burguesías europeas como con la inglesa en 1926 ayudando a derrotar la impresionante huelga general y más adelante, el giro hacia el frentepopulismo.
Pero la URSS volvió a recuperar el prestigio y a acrecentarlo con todo merecimiento al final de la IIGM. Entre 1944 y 1947 el prestigio de la URSS era impresionante dentro de la clase obrera europea. Empezó a descender a partir de 1948 por tres motivos: de nuevo la propaganda burguesa explotando las nuevas purgas, etc.; la desilusión profunda como efecto del descarado colaboracionismo desmovilizador de los PCs en toda la Europa burguesa y por último, la incapacidad del stalinismo para comprender que el capitalismo había entrado en una nueva fase histórica global asentada en un nuevo ciclo expansivo de onda larga.
No hace falta indicar ahora cómo a partir de comienzos de los años sesenta ese prestigio aceleró su caída conforme empezaron los PCs europeos a desligarse del PCUS. La invasión de Checoslovaquia indicó que la brecha entre ellos era ya irrecuperable. Las críticas hechas por el eurocomunismo al "socialismo real" ahondaron el desprestigio de la URSS. Mientras tanto, la socialdemocracia había crecido en parte gracias a ese desprestigio y al uso propagandístico de la realidad stalinista. Los grandes beneficiados eran los burgueses.
Para finales de los años setenta era ya definitiva la crisis del stalinismo, de su influencia y de su "ciencia marxista-leninista". La incapacidad del eurocomunismo y de las variables del stalinismo, como los múltiples grupúsculos maoístas, marxistas-leninistas, etc., para responder a los ataques del capital para cargar sobre la clase obrera los efectos de la crisis que estalló a comienzos de los setenta era una de las causas de dicho fracaso. Otra era su incapacidad estructural para comprender los profundos cambios estructurales que se estaban dando en la sociedad burguesa.
El surgimiento de otras izquierdas, muchas de las cuales retomaban abiertamente los temas discutidos y prohibidos en la URSS, añadiendo otros nuevos, la fuerza de los movimientos sociales, el agotamiento y crisis del eurocomunismo y de las múltiples sectas stalinistas, los problemas crecientes en la socialdemocracia y, unido a todo ello, la contraofensiva general del capitalismo iniciada por Reagan y Thatcher, todo ello conjuntamente, terminaron por liquidar el prestigio de una URSS que a mediados de los ochenta aupó a Gorbachov.
El llamado "marxismo soviético" estaba desprestigiado mucho antes de la caída de la URSS. La burguesía europea había comenzado los ataques antiobreros mucho antes de la implosión de la URSS por dos razones: sabía de sobra que el stalinismo no era el ogro revolucionario y sabía además que el eurocomunismo no iba a liderar ninguna resistencia revolucionaria. Tenía las manos libres y las usó.
Por tanto, después de este rápido repaso podemos decir que la derrota del socialismo stalinista apenas ha tenido repercusiones reales de carácter estructural. Estas se dieron precisamente en vida del stalinismo. Ha ocurrido que las izquierdas europeas no han sabido explicar la súbita descomposición de la URSS dejando en manos de la intelectualidad reformista y reaccionaria su explotación y rentabilización.
No podemos extendernos en las razones de esa incapacidad, pero sí debemos decir dos de ellas: el grueso de esas izquierdas provenían del stalinismo y los cambios sociales profundos habían desbordado el grueso del pensamiento socialista occidental en todas sus formas. Por poner un sólo ejemplo, tengamos en cuenta sus dificultades para lidiar el todo del postmodernismo.
En la actualidad, las izquierdas europeas, las nuevas fracciones obreras que están apareciendo, las masas sociales condenadas a la nueva y vieja pobreza, las masas sociales condenadas a la precariedad y a unas realidades y perspectivas sombrías, tienen que pensar y actuar por ellas mismas. Ya no existe ni la "ciencia marxista-leninista", ni el PCUS, ni mucho menos aquél tétrico "paraíso socialista", detentadores del conocimiento salvífico.
Es verdad que hay todavía grupos pequeños de revolucionarios sinceros que piensan que el hundimiento del socialismo stalinista ha sido una desgracia irrecuperable. Piensan así porque desconocen la influencia real del stalinismo sobre las izquierdas y la clase obrera europea. ¿Y qué decir de la norteamericana y de la japonesa? Si en nuestro continente ha sido nefasto en líneas generales el stalinismo, mucho más lo ha sido en Japón y EEUU. (4)
Pues bien, pese a la evidencia de ese "fracaso del socialismo" y de sus demoledores efectos insisto en que el esplendor de la alternativa comunista es HOY.
PORQUE MARX TENÍA RAZÓN. Y la comprobación empírica de que la tenía plantea HOY con más fuerza y potencia que nunca la evidencia de que el dilema es HOY, precisamente, Comunismo o caos.
2.1. MARX tenía razón. Cada vez más número de pobres más pobres.
En el Libro Primero de El Capital MARX formuló "la ley general, absoluta, de la acumulación capitalista". La ley que:
"Produce una acumulación de miseria, proporcionada a la acumulación del capital. La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto" (5)
"Con la disminución constante en el número de los magnates capitalistas que usurpan y monopolizan todas las ventajas de este proceso de trastocamiento, se acrecienta la masa de la miseria, de la opresión, de la servidumbre, de la degeneración, de la explotación" (6)
No somos los sociólogos comunistas los que hemos elaborado los datos que demuestran la validación empírica de esa ley. Son precisamente los organismos al servicio del capitalismo mundial (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, ONU y sus Agencias, etc.) quienes los reúnen, calculan y publican. Los que hacen cantar a los números el fracaso mundial del capitalismo como sistema de satisfacer ni siquiera las mínimas necesidades de la gente. De forma que hoy es un hecho la depauperación absoluta del proletariado que esa ley formulada por Marx anunciaba. El Modo de Producción Capitalista es una fábrica continua de miseria.
" Actualmente hay en el mundo más gente que pasa hambre que nunca en la historia de la humanidad, y su número va en aumento ". Esa escueta y terrible denuncia del fracaso mundial del capitalismo, publicada en 1987, no la hacían y publicaban precisamente unos comunistas. Lo hacía nada más y nada menos que la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo constituida para cumplir un encargo de la Asamblea General de las Naciones Unidas. (7)
Como acertadamente dijo en mayo de 1995 la Organización Mundial de la Salud (en un informe presentado en Ginebra con motivo de la Asamblea Mundial de la Salud), la pobreza es la enfermedad más mortífera del mundo. La pobreza extrema es la primera causa de mortalidad y sufrimiento en el mundo. (8)
La mayoría de los datos que reseño a continuación fueron presentados 1995 en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social (CMDS) en Copenhague. Señalo en Notas los posteriores. Los agrupo por tipo de desastre:
Muerte. Cada día el hambre mata a más de cuarenta mil personas. En 1993 murieron 12,2 millones de niños menores de cinco años por desnutrición o por enfermedades. Por ejemplo 3,7 millones de afecciones respiratorias, 3,2 de tuberculosis, 3 de diarrea. Enfermedades para las que existen medicamentos eficaces pero que sus familias no pudieron comprarles a pesar de que su coste no superaría las cuarenta pesetas. (9)
Cada año mueren en las ciudades del mundo unos diez millones de personas de epidemias por la contaminación e aguas y carencia de redes de saneamiento y alcantarillado (10)
Cada año partos o embarazos inadecuadamente atendidos provocan la muerte de medio millón de mujeres. En 1996 la directora general de la UNICEF Carol Bellamy cifró esa cantidad en 585.000 añadiendo que "por cada mujer que muere hay treinta que sufren graves lesiones o enfermedades que convierten sus vidas en un suplicio". (11)
Pobreza. Mil trescientos millones de personas viven en la pobreza (con no más de un dólar) y, según el Banco Mundial, en 1998 de tres años serán mil quinientos millones. Más de la mitad de aquéllos, 700 millones, no llegan a disponer de 175 dólares (5.750 pesetas) al año para vivir. La pobreza es, sobre todo, femenina: siete de cada diez pobres son mujeres.
Y, aunque ya suman 600 millones los pobres que viven en ciudades, la pobreza sigue siendo sobre todo -además de femenina- rural. Porque son más y porque incluso los que son pobres viven entre tres y diez veces mejor en las ciudades que en las áreas rurales según el PNUD, hecho que explica bien la masiva emigración actual del campo a las ciudades. (12)
Hambre y desnutrición. Más de dos mil millones de personas padecen insuficiencia de vitaminas y minerales en su alimentación y las enfermedades como ceguera y retraso mental que ello acarrea. Los desnutridos suman setecientos millones. Datos publicados en 1996 estiman en 786 millones de personas las que se "desnutren" con menos de las 2.300 calorías diarias que son el mínimo aceptable para estar saludable. (13)
Suman 192,5 millones los niños menores de cinco años que están desnutridos. Una de cada cuatro niñas de los países empobrecidos padece insuficiencia de yodo, causa de principal de los retrasos mentales.
Carencia de agua potable. Dos mil millones de personas no tienen acceso a agua potable. Entre ellos se cuentan dos de cada cinco personas que viven en ciudades. (14)
Carencia de vivienda. El Centro de la ONU para Asentamientos Humanos calcula que más de mil millones de personas en todo el mundo ocupan viviendas que no reúnen las condiciones sanitarias y de infraestructura mínima. La ONU dice que hay quinientos millones de personas en el mundo sin vivienda o con casas, chabolas, tugurios o barracas mal construidas. (15)
Cien millones de niños viven (malviven, avanzan hacia la muerte) sin techo y mendigando en las calles de las grandes ciudades.
Carencia de instrucción. Hay en el mundo 885 millones de adultos analfabetos. Y 130 millones de niños sin escolarizar (dos de cada tres son niñas).
Falta o exceso de trabajo. 820 millones de personas están censados oficialmente como parados, 120 millones, o están subempleados, 700 millones.
Y, además, están los esclavos. Los esclavos infantiles. Porque nos ha dicho la Organización Internacional del Trabajo, la OIT, que hay en el mundo por lo menos 73 millones de niños de diez a catorce años diariamente masacrados porque están esclavizados por un trabajo que, además de impedirles educarse, pone en peligro su salud y su seguridad. Las monstruosas condiciones de explotación en que se realizan esos trabajos (sobre todo en Asia y América Latina) implican que el uso del término esclavos para designarles sea, antes que un recurso retórico, una feroz necesidad. Y ello sin haber podido contabilizar el número de niños menores de 10 años que trabajan o los que lo hacen entre los 14 y 15 años cuya estimación obligaría a hablar de centenares de millones de esclavos infantiles. (16)
Joxerra Bustillo, expresó magistralmente en un espléndido e impagable artículo publicado en EGIN el horror que surge de los datos cuando se reflexiona sobre ellos. Comentando ese escalofriante dato de los 73 millones de niños de 10 a 14 años esclavizados por el trabajo escribió que:
"Probablemente muchos de ellos sean unos auténticos privilegiados. En muchos países del tercer mundo llegar a los diez años, incluso elaborando juguetes para niños ricos del primer mundo, es todo un privilegio. Muchos amigos y hermanos han debido morir antes de esa edad, víctimas de enfermedades y guerras varias, y ellos al menos viven" (17)
Insisto en que la mayoría de los datos más arriba citados que cuantifican horribles desgracias, terribles miserias, muerte, enfermedad, sufrimiento y dolorosas carencias padecidas por decenas, por centenares, por miles de millones de personas se presentaron en 1995 en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social (CMDS) en Copenhague. (18) Desde entonces se han hecho públicos muchos más datos que evidencian el progresivo empeoramiento de la situación Por ejemplo la OMS ha señalado que la desnutrición afecta ahora a 830 millones de personas. Por ejemplo la ONU ha señalado este pasado febrero que son alrededor de 3.000 millones de personas (la mitad de la población mundial) los que viven hoy con menos de dos dólares al día. El 15 de septiembre pasado el Banco Mundial publicó su Informe sobre el Desarrollo Mundial 1999 en el que declaraba cumplida su pesimista previsión más arriba citada: 1.500 millones de personas viviendo con sólo un dólar al día (160 pesetas. La semana pasada, en el Segundo Foro Mundial del Agua celebrado en La Haya, la Comisión Mundial del Agua informó de que la mitad de los 6.000 millones de personas que pueblan la tierra no tiene acceso a servicios de saneamiento y 1.200 ni siquiera disponen de agua potable y de que esa insalubridad del agua cuesta la vida a más de tres millones de personas al año
Es muy importante que ahora haga una advertencia: LOS TERRIBLES DATOS SOBRE LA MISERIA generada en la Tierra por el capitalismo, que he acumulado hasta aquí contemplado en las paginas anteriores, DISIMULAN, DISMINUYEN, SUAVIZAN LA TERRIBLE REALIDAD. La realidad es aún peor de como la dibujan esos datos. Porque en su mayoría son datos sobre cuyas fuentes tienen poder los Gobiernos (si no es que son esos Gobiernos las propias fuentes). Y los Gobiernos maquillan, suavizan, disimulan sus vergüenzas y sus miserias.
Los he usado deliberadamente aquí a pesar de eso, a pesar de saber que suavizan y rebajan la gravedad de la realidad. Lo he hecho así para cerrar la boca al enemigo. Para que no pueda acusarme de exagerar o ensombrecer la realidad. Para que, si alguno se atreve a hacerlo, pueda yo desarmar su acusación con la evidencia de que he usado sus datos.
Insisto en que conviene que se tenga muy en cuenta este asunto de la suavización de la realidad por los datos de los Gobiernos. A cuenta del cual hago un último apunte: la cantidad de cuatro mil millones de personas en situaciones de sufrimiento extremo o grave, calculada por una organización no gubernamental hace unos pocos años, refleja mucho mejor la gravedad de la miseria que los más rebajados datos de las organizaciones de las Naciones Unidas.
Ese es el nivel que ha alcanzado la depauperación absoluta del proletariado anunciada por Marx. Ese es el resultado de los quinientos años del proceso de expansión desde la inicial economía-mundo europea capitalista del siglo XV hasta el actual triunfo planetario del capitalismo mundial.
Un profesor de Sociología, al que yo considero el Marx del siglo XX y que se llama Immanuel Wallerstein, ha enfatizado la validación empírica del pronóstico de Marx, más de cien años después de que fuera publicado. Diciendo que:
"Quiero defender la tesis marxista que incluso los marxistas ortodoxos tienden a enterrar avergonzados, la tesis de la depauperación absoluta (y no relativa) del proletariado.
Ya estoy oyendo los murmullos de los amigos. Seguro que no hablas en serio; seguro que te refieres a la depauperación relativa. ¿No está el trabajador industrial en unas condiciones notablemente mejores hoy que en 1800?. El trabajador industrial sí, o al menos muchos trabajadores industriales. Pero los trabajadores industriales siguen constituyendo una parte relativamente pequeña de la población mundial. La abrumadora mayoría de los trabajadores mundiales, que viven en zonas rurales u oscilan entre éstas y los suburbios de la ciudad, están en peores condiciones que sus antepasados hace quinientos años. Comen menos bien y ciertamente tienen una dieta menos equilibrada. Aunque tienen más probabilidades de sobrevivir a su primer año de vida (a causa del efecto de una higiene social destinada a proteger a los privilegiados), dudo de que las esperanzas de vida de la mayoría de la población mundial a partir del primer año de vida sean mayores que antes; sospecho que más bien sucede lo contrario. Indiscutiblemente trabajan más: más horas por día, por año, por vida. Y dado que lo hacen por una recompensa total inferior, la tasa de explotación ha aumentado fuertemente" (19)
Wallerstein ha explicado también luminosamente la forma en que el capitalismo histórico, el capitalismo real, ha desarrollado (como herramientas propias y para su mejor funcionamiento) el sexismo y el racismo. Y de qué manera ese racismo y ese sexismo, creaciones del capitalismo que modifican -empeorándolos increíblemente- fenómenos anteriormente existentes (la xenofobia y la posición dominante de los hombres sobre las mujeres), han configurado un marco ideológico de humillación opresiva que no había existido nunca con anterioridad al capitalismo histórico. En definitiva sostiene que tanto en términos materiales como psíquicos (sexismo y racismo) ha habido una depauperación absoluta.
2.2. MARX tenía razón. Cada vez menos ricos más ricos.
Hemos visto ya cómo el capitalismo ha fabricado y fabrica miseria. Tenemos que dedicar ahora nuestra atención a cómo, simultáneamente, ha acumulado y acumula riquezas en un puñado de manos
Para demostrar que Marx tenía razón al señalar que "la ley general, absoluta, de la acumulación capitalista" implica y exige el desarrollo simultáneo de una realidad bifronte y contradictoria: que el triunfo mundial del capitalismo (de los capitalistas) produzca necesariamente el desastre para la humanidad, la depauperación absoluta del proletariado y el fracaso mundial del capitalismo en tanto que sistema para satisfacer las necesidades de la humanidad. Además de, como en esta época se está haciendo ya evidente, provocar un desastre ecológico que pone en peligro a la misma vida en el planeta
Acabamos de contemplar que los hechos demuestran que, como anunciaba la ley formulada por Marx, se ha producido "una acumulación de miseria, proporcionada a la acumulación del capital". Y que los hechos han demostrado la validez de la descripción de Marx: "La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto".
De forma que ese crecimiento de "la masa de la miseria, de la opresión, de la servidumbre, de la degeneración, de la explotación" provocado por el capitalismo y que acabo de cuantificar en las páginas anteriores ha sido la otra cara de la moneda, a la vez la causa y el efecto, de "la disminución constante en el número de los magnates capitalistas que usurpan y monopolizan todas las ventajas".
En un coloquio sobre mi libro Negación vasca radical del capitalismo mundial me desafiaron a que lo resumiera en menos de treinta palabras. Abrí el ejemplar que tenía sobre la mesa por la página 87 y leí:
"Números cantan. Nunca en el mundo había habido tantos pobres como hoy. Y nunca en el mundo tanta riqueza se había acumulado en tan pocas manos" (20)
Voy a hacer ahora un rápido repaso a la evidencia de esa acumulación de capital en cada vez menos manos. Repasaré en primer lugar la lista que la revista Forbes publica cada año desde 1987. Es una lista de los multimillonarios del mundo. Para figurar en ella hay que ser propietario de, por lo menos, mil millones de dólares, bastante más de cien mil millones de pesetas. Forbes excluye de su lista a quienes, poseyendo esa riqueza, son reyes o jefes de Estado (algunos de los cuales, como el sultán de Brunei, superan en el volumen de su riqueza rapiñada a los listados por la revista).
Pues bien, si en 1989 la lista incluía 157 nombres en 1994 figuraron ya 358: 120 en los Estados Unidos, 42 en Alemania, 36 en Japón, 24 en México, 13 en Hong Kong, 13 en Macao, 11 en Francia. En 1994 ese puñado de personas o familias acumulaban una riqueza total de 765.000 millones de dólares. Para calibrar bien lo que esa cantidad significa añadiré que esos 358 multimillonarios eran en 1994 los propietarios de una riqueza a la que faltaba poco para multiplicar por tres el valor de todos los bienes y servicios producidos por los casi novecientos millones de habitantes de la India el año anterior. Entiéndase bien: hay que imaginar a casi novecientos millones de personas trabajando durante tres años y a 358 personas apropiándose de TODO el fruto de ese trabajo para comprender el volumen de la riqueza acumulada en manos de ese puñado de 358 personas.
En la lista de 1995 los nombres fueron 388 (129 en Estados Unidos, 53 en Alemania, 37 en Japón) y el total acumulado por ellos sumaba 893.000 millones de dólares. (21)
No hay que desorientarse por el hecho de que de 1989 a 1994 aumente el número de esos muchimillonarios. Marx sigue teniendo razón. Ese aumento del número de los que están en la cúpula (de los que atesoran más de mil millones de dólares) va acompañado de una disminución de los millonarios en la base de la pirámide de los capitalistas, va acompañado de "la disminución constante en el número de los magnates capitalistas". El fenómeno clave es el de la concentración: la acumulación de cada vez más riqueza en cada vez menos manos.
Por ejemplo: según los datos publicados por Forbes en 1999 las tres personas más ricas del mundo poseen activos que valen más que el PIB de todos los países menos desarrollados (48) y sus 600 millones de habitantes. Y los 200 más ricos de la lista Forbes acumulaban 798.000 millones de dólares en 1997, 879.000 millones en 1998 y un billón, un millón de millones de dólares (1.000.000.000.000 $) en 1999.
Y en marzo de este año 2000 hemos conocido otro dato. La revista Forbes elabora otra lista limitada a los 400 estadounidenses más ricos. Pues bien en esa lista se reseñaban en 1982 los nombres de 13 personas que tenían más de 1.000 millones de dólares. En la última edición aparecen 267, y la cifra va subiendo.
En septiembre del año pasado conocimos otros dato significativo de la cada vez mayor concentración de riqueza en los Estados Unidos. En efecto, los ingresos de los 2,7 millones de estadounidenses más ricos equivalen al dinero que ganan los 100 millones de estadounidenses más pobres, según cifras aportadas por la Oficina de Presupuesto del Congreso.
Desde 1977, los ingresos de esos 2,7 millones de millonarios, que equivalen al 1% de la población, han subido casi un 120%. Sin embargo, en estos 22 años los ingresos de los más pobres se han reducido en un 12%.
¡Atención! Hasta aquí he hablado de la acumulación de riqueza en individuos o familias. Lo he hecho así porque es más plástico, más "visible", más acorde con la idea tradicional que la gente tiene de "los ricos" como personas concretas e individuales. Pero necesitamos fijarnos en otros "concentradores de riqueza", distintos de las personas físicas y que hoy tienen mayor importancia que ellas.
Me refiero, claro está, a las empresas multinacionales. A las transnacionales. En mi libro Negación vasca radical del capitalismo mundial he dicho que:
"Se piensa equivocadamente el mundo de hoy si no se parte del hecho de que una mano invisible - la de las empresas transnacionales - se une, para manejar al mundo, a la mano visible de los Estados en una específicamente nueva relación contradictoria. Las transnacionales son una especie de nuevos señores feudales, los nuevos señores de los anillos" (22)
Recuérdese de que acabamos de ver que la riqueza que tenían acumulada en 1994 los trescientos cincuenta y ocho (358) nombres de la lista Forbes equivalía a TRES veces el fruto del trabajo de los casi novecientos millones de habitantes de la India durante 1993.. Pues bien, el capital, la riqueza acumulada, de tan sólo las diez (10) empresas transnacionales industriales con mayor volumen de ventas sumaba en 1994 CUATRO veces más que ese fruto del trabajo de los casi novecientos millones de habitantes de la India en 1993. Concretamente más de un billón, más de un millón de millones, de dólares (1.074.086.400.000 $) frente a un poco más de un cuarto de billón (262.800.000.000 $). Seis japonesas (Mitsubisi, Mitsui, Itochu, Sumimoto, Marubeni y Nisso Iwai), tres estadounidenses (General Motors, Ford Motor y Exxon) y una británico-holandesa (Royal Dutch/Shell Group) componían el elenco de esa decena de transnacionales.
Conclusión importante: son hoy las empresas transnacionales (en cada una de las cuales no hay que olvidar que hay sólo un pequeño puñado de personas físicas que controlan el poder y la riqueza) las que protagonizan el proceso de creciente acumulación del capital.
El informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCED) sobre ese tipo de empresas emitido en julio de 1993 y titulado World Investment Report 1993. Transnational corporations and Integrated International Production nos avisó de lo que estaba pasando. Ese informe advertía que de las 7.000 sociedades multinacionales existentes en 1970 habían pasado a contarse más de 37.000 en 1992 (con más de 170.000 sociedades filiales en el extranjero). Se trata de la misma dinámica que en el caso de las personas físicas: aumento del número de acumuladores en la cúpula, simultáneo a una brutal desaparición, a un brutal "genocidio" de acumuladores menos rapaces engullidos por aquellos. Porque el informe destaca que las multinacionales habían ido devorando a las empresas nacionales y poseían ya una tercera parte de los bienes productivos mundiales y dos billones (dos millones de millones) de dólares invertidos en el extranjero.
A lo que hay que añadir dos escalofriantes datos: 1º) El conjunto de sus ventas en el extranjero ascendía a cinco billones y medio (cinco millones y medio de millones) de dólares, muy cerca de igualar el Producto Nacional Bruto de los Estados Unidos. 2º) Nada más y nada menos que una cuarta parte del total comercio mundial correspondía a ventas internas, a ventas entre filiales de la misma empresa, con precios arbitrariamente fijados por ella con la finalidad de estafar impuestos a los países del Tercer Mundo, de pagar poco a lo que pagan en el Tercer Mundo y cobrar mucho por lo que venden en el Primero, de "chupar" así riqueza, valor creado en el desgraciado Tercer Mundo, en los desgraciados países así empobrecidos cada día más por esas sanguijuelas.
Pero lo espectacular del informe no eran esas cifras, con ser asombrosas, sino la concentración capitalista que revelaba. Concentración geográfica primero, porque más del 90% tenían su sede en países del Norte y más del 50% se amontonaban en sólo cuatro países (USA, Japón, Gran Bretaña y Francia). Concentración por sectores, en segundo lugar, porque tan sólo cuatro sectores (petróleo, automóvil, química y productos farmacéuticos) se repartían el 50% de los bienes en el extranjero. Pero sobre todo concentración de riqueza: el uno por ciento de ellas (tan sólo trescientas setenta) poseían la cuarta parte de todos los bienes productivos del mundo.
¡Atención, de nuevo! Ese informe tenía fecha de 1993. En febrero de este año 2000 el Worldwatch Institute ha publicado su informe anual Signos Vitales. En el que señala como una de las tendencias hacia el Siglo XXI la concentración de empresas a escala mundial. Concretando que si en 1970 había 7.000 multinacionales, ahora son ya 53.000. Por supuesto nacidas por y "alimentadas" gracias a la absorción o desaparición de cientos de miles, de millones y millones de pequeñas y medianas empresas. Por otra parte no necesito contar a nadie lo que constituye la constante actualidad en los telediarios: las fusiones y absorciones de empresas para constituir cada vez menos empresas pero cada vez más grandes en la cúpula de todos los sectores.
En fin, creo ya suficientemente demostrado cuánto y como tenía Marx razón. Su formulación de "la ley general, absoluta, de la acumulación capitalista". La ley que:
"Produce una acumulación de miseria, proporcionada a la acumulación del capital. La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto"
"Con la disminución constante en el número de los magnates capitalistas que usurpan y monopolizan todas las ventajas de este proceso de trastocamiento, se acrecienta la masa de la miseria, de la opresión, de la servidumbre, de la degeneración, de la explotación"
ha sido validada empíricamente.
Precisamente por ello afirmo que el esplendor de la alternativa comunista es HOY. Entendiendo que al hablar de la alternativa comunista no estamos hablando de la organización de los comunistas o de la encarnación del comunismo en Estados o territorios concretos. Sino de, precisamente, la única alternativa –el único camino, la única vía, la única salida- que cabe para superar la miserable situación actual del planeta. Siglo y medio después del Manifiesto comunista la alternativa comunista ha sido convertida POR LOS HECHOS en la única posible para la Humanidad toda vez que la alternativa capitalista ha demostrado, precisamente cuando abarca y subsume a la casi totalidad del planeta, que es incapaz de satisfacer las necesidades mínimas de esa Humanidad y la está llevando al borde de su destrucción acelerando una gravísima crisis ecológica que amenaza ya la supervivencia del género humano.
3. La crisis de la alternativa comunista. El fracaso de cuatro "socialismos"